Desarrollar y aprobar en los primeros 6 meses del mandato un plan de desconexión digital dirigido a toda la comunidad universitaria.
Incluir criterios comunes específicos para cada colectivo que contemplen el disfrute de permisos, las adaptaciones de jornadas, horarios y turnos.
Establecer medidas concretas de conciliación para las y los estudiantes en situaciones especiales, como los deportistas de alto nivel o representantes estudiantiles, entre otros.
Crear un observatorio de salud mental y emocional con especial atención al estudiantado.
Establecer medidas concretas de conciliación para situaciones de carácter temporal como la lactancia materna. Reservar espacios en los centros y servicios a tal efecto.
Aumentar el reconocimiento a los miembros de la comunidad universitaria por su participación activa y continuada en actividades de cooperación universitaria al desarrollo.
Publicar un compromiso de tolerancia cero con todos los casos de discriminación, acoso o violencia por razón de género o en contra de la comunidad LTGBIQA+.
Poner en marcha la estrategia “Facultad/Escuela inclusiva” y acometer, de manera progresiva, actuaciones para eliminar barreras arquitectónicas y mejorar la señalética, entre otras.
Revisar los protocolos internos para agilizar la resolución de los procedimientos ante situaciones de acoso, con especial atención a la adopción de medidas cautelares ante denuncias de carácter grave.
Garantizar a las personas con capacidades diferentes la plena accesibilidad a la Biblioteca como espacio y servicio.
Una universidad que contribuye al desarrollo integral del PDI, que garantiza su relevo generacional y que le acompaña a lo largo de su crecimiento profesional